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PINTURA / HEAVEN & HELL
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35 cm. 2007
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35cm. 2007
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35 cm. 2007
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35 cm. 2007
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35cm. 2007
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35cm. 2007
Heaven & hell. Methacrylate and mixt on canvas. 125x125x35 cm. 2007 Not available/No disponible
Lo divino ya no está en el cielo y el infierno no se sitúa bajo tierra. El hombre siempre se había situado los extremos de una manera vertical, siendo él mismo, el eje. La decisión que tome en su vida lo eleva o lo hunde.

HEAVEN & HELL.
2007

Lo divino ya no está en el cielo y el infierno no se sitúa bajo tierra. El hombre siempre se había situado los extremos de una manera vertical, siendo él mismo, el eje. La decisión que tome en su vida lo eleva o lo hunde.

La nueva realidad muestra el cielo o el infierno en nuestro mismo plano. Los medios de comunicación han llevado a nuestra realidad próxima, la visión de lo que representa Dios o el Diablo en el mundo real (terrenal). El ser humano ya no se hunde ni se eleva sino que se mueve horizontalmente para encontrarse consigo mismo. Por fin podemos mirarnos a los ojos y ver quiénes somos y en qué nos podemos convertir.

La arquitectura y el arte han servido a la religión y el poder para representar los entremos al que el hombre aspiraba o al que estaría condenado. La verticalidad y la escala tanto en el arte como en la arquitectura nos hacía minúsculos y supeditados ante algo superior. Una manera evidente de acercarse a Dios desde nuestra limitada condición terrenal.

El diseño y arquitectura actual busca al hombre y persigue agradarle en estética y en función. Ya no se mueve en un plano vertical sino que es la realidad horizontal la que define la tendencia a seguir.

La obra que muestro representa un cambio de plano del arte. Ya no se busca lo divino sino que la obra se sitúa en una disposición horizontal, unida al suelo, sirviendo al hombre, enmarcada en un soporte funcional. El material ya deja de representar algo eterno y pesado para pasar a ser funcional, ligero y etéreo. La obra se acerca al hombre al mismo tiempo que ésta se aleja de propósitos ajenos a su realidad.